CONTRA LA ABLACIÓN.


El pasado día 6 de febrero se recordó con un Día Mundial el horror de la ablación. Una práctica ligada al patriarcado y la preservación de la virginidad para el matrimonio, que perpetúan tradiciones denigrantes para la dignidad humana, y en este caso, como en tantos otros, sobre un sector de la población, las mujeres, consideradas como algo inferior en la sociedad. La mutilación genital femenina, una de las formas más crueles de violencia de género, es practicada por algunas culturas de generación en generación, realizada muchas veces de forma clandestina, lo que agrava el riesgo para la salud de las mujeres.
Cada año cerca de tres millones de niñas y mujeres son víctimas de la ablación en el mundo, es decir, ocho mil por día. La mayoría de estas mutilaciones, que conllevan graves riesgos para la salud, se practican durante la infancia, entre los 4 y los 14 años.
Según cifras elaboradas por organizaciones no gubernamentales se calcula que esta práctica la han sufrido en el mundo entre 100 y 140 millones de mujeres, la mayoría en el continente Africano. En países como Sudán, el 69% de las mujeres están mutiladas sexualmente y en Mali donde la incidencia de la ablación es del 92.2% se hace incluso a niñas menores de un año a pesar de estar prohibido desde 1975. De los 28 países en los que se practica, se ha conseguido que 19 aprueben leyes de prohibición.
En los últimos años estas prácticas han aumentado en Europa, Australia, Canadá y Estados Unidos. En Europa hay 180.000 mujeres en riesgo de ser mutiladas y en España hay más de 10.000.
Existen diversas prácticas de mutilación genital, que van desde la escisión hasta la infibulación, la más cruenta de todas, que consiste en la extirpación del clítoris, los labios mayores y menores y el posterior cosido, dejando únicamente un pequeño orificio para que pase la orina y el flujo menstrual. Lo cierto, es que la ablación causa daños irreparables y puede ocasionar la muerte, así como el contagio del Sida, hepatitis, infecciones agudas, etc. A largo plazo es causa de infertilidad, relaciones sexuales dolorosas y puede conllevar complicaciones durante el embarazo y el parto, tanto para las mujeres como para los recién nacidos.
UNICEF considera que se podría eliminar la ablación en una generación con un esfuerzo cultural y con mucha perseverancia, no justificarla y llegado el caso, denunciarla.
Deberíamos revelarnos cada día, y gritar por aquellas mujeres y niñas que no tienen voz, y que son ultrajadas y vejadas en lo más profundo de su ser. Es imprescindible que cada uno de nosotras y nosotros pongamos nuestro granito de arena para eliminar esta cruel práctica de violencia contra las mujeres.

Fdo. Mª Angeles Rocandio

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