¿Y SI IZQUIERDA UNIDA GANASE UNAS ELECCIONES GENERALES?

El último sondeo de Metroscopia, publicado por el diario El País el domingo 19 de mayo de 2013, sitúa a Izquierda Unida (IU) con un 15,9% de intención de voto y 48 diputados (de un total de 375) si hoy se celebrasen elecciones generales. (Actualmente suma 11 diputados y 6,9%).

Sin hacer dogma de fé de la misma, esta encuesta refleja varias tendencias constatadas en las diversas publicadas desde la formación del nuevo Parlamento o en otras elecciones celebradas (Andalucía o Galicia), que el bipartidismo, uno de los pilares del régimen de la transición se debilita (en este último sondeo cae al 53,7%, la serie más baja desde la aprobación de la Constitución vigente, aunque habría que empezar a sumarle el voto de UPyD 10,7%), crece la abstención, que está en el 45% y sube de modo sostenido e importante IU.
En una hipotética proyección de futuro donde Izquierda Unida resultase el partido más votado en unas elecciones generales sino a dos años, quizá en seis (sin contar que puedan realizarse elecciones anticipadas), seguramente el margen de victoria fuese muy estrecho, rondando el 25-30% de voto sobre el total emitido, con los grandes partidos del sistema (PP-PSOE-UPyD) más los nacionalistas sumando más escaños y una abstención que pueda alcanzar el 50-60%, lo cual es una exigua base político-social para realizar cambios político-sociales profundos, puesto que la sociedad tiene la cultura política del sistema. Esto queda muy bien resumido en una de las bases constituyentes del Frente Cívico Somos Mayoría: “La tremenda paradoja, la inquietante contradicción consiste en comparar la gravedad de la situación y la ausencia de sujeto social capaz de abordarla y superarla. Se necesita un soporte cívico democrático, de valores alternativos, firme, con voluntad de acometer el proceso de saneamiento económico, político y ético que la realidad demanda; y sin embargo esa fuerza no existe por ahora; existe en potencia pero no en acto”.

Hay que tener siempre presente que un programa de gobierno rupturista con el neoliberalismo y la doctrina de Maastrich nos enfrentaría desde el primer día con nuestra oligarquía que como primer paso reforzaría la fuga de capitales que ya realiza o generaría desabastecimiento de productos básicos -como en Venezuela ahora mismo- por poner algunos ejemplos clásicos, sin olvidarnos de la UE, los mercados y el BCE vigilando como camisas pardas el abono perpetuo de España a la doctrina del Artículo 135 de la Constitución Española que reformaron PP-PSOE en la pesadilla de una noche de verano del 2011, por el que se santifica el pago de la deuda sobre cualquier otra consideración.

Este relato de futuro tiene enseñanzas del pasado, los mimbres el DÍA 1 de la victoria electoral de Izquierda Unida le pondrían casi imposible desarrollar, no sólo el programa de gobierno de Izquierda Unida, sino uno socialdemócrata. Por ello, y dado que las urnas no van a posibilitar un cambio de escenario gestionable en el gobierno de la nación, para una alternativa al neoliberalismo (puesto que dentro de ese marco estamos condenados al subdesarrollo), el paso ineludible es la convocatoria desde ya de un proceso social constituyente que desemboque en una nueva construcción de país por la ciudadanía, por ello es fundamental la articulación política de la mayoría social en la calle (el poder siempre está en la calle), y con las instituciones que IU vaya ganando generar no sólo soporte para las mismas sino su potenciación, ahora cristalizadas mayoritariamente en las mareas (dado que sindicatos y partidos hemos dejado de vehicular la movilización social a partir del cambio de ciclo histórico).

Por ello si el papel de Izquierda Unida se va a limitar a la simple gestión de las instituciones del régimen caeremos con él. Nuestro nudo gordiano, nuestra mera razón de existencia como organización capaz de crear una alternativa real de gobierno para construir un régimen democrático, va a empezar a vislumbrarse por la gestión que hagamos de las instituciones con nuestro más que seguro crecimiento electoral. Ya decía Lenin que la economía es política concentrada, y por tanto nuestra gestión institucional -que lo será de la economía- describirá nuestro ADN y nuestro futuro político.

Nuestra concepción de la política no hay que inventarla, debe ser (y no por dogmatismo, sino por sentido democrático de aceptación de los acuerdos aprobados), la de los documentos políticos emanados de la Xª Asamblea Federal, primero porque carecería de sentido la realización de la misma sino se cumple (y no se está cumpliendo) y segundo porque el momento histórico requiere que seamos motor de cambio junto a esas mareas, centros neurálgicos de la indignación ciudadana y armas de futuro de un nuevo escenario político. Nos va la vida, la existencia como organización y el futuro de la sociedad en ello.

Quiero subrayar la urgencia de la tarea, (informes de Cáritas o Intermon Oxfam sitúan la pobreza para 2020 en el Estado Español en torno al 40% de la población) cuando la pobreza alcance a la mitad del país el único problema diario será comer y no articularse políticamente para la construcción de una alternativa al régimen que nos mata, por ello y como ya he escrito, o estamos en la calle con la indignación para transformarla en arquitectura política de un nuevo tiempo y país, o la calle nos va a sacar de la política.

Roberto Dominguez,
afiliado a IU.






Sobre IU Miranda de Ebro

Web oficial de la agrupacion local de IU Miranda de Ebro, por una alternativa que supere el régimen del 78.
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